Osario
La razón de ser del osario: el espacio La práctica del osario responde a una necesidad universal y pragmática: el espacio en los cementerios es limitado. En la mayor parte de las culturas que practican la inhumación, el cuerpo se entierra en una sepultura durante un período determinado —en España, el mínimo legal es generalmente de cinco años— suficiente para que la descomposición biológica haya reducido el cadáver a sus elementos esqueléticos. Transcurrido ese plazo, los restos óseos se exhuman, se introducen en un contenedor de menor tamaño —propiamente el «osario»— y se trasladan a un espacio secundario, liberando la sepultura original para nuevos enterramientos. De esta manera, una misma parcela de cementerio puede ser reutilizada sucesivamente a lo largo de generaciones.
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