Periódico

Introducción

En el Diccionario de la Academia Francesa de 1684 figura una de las primeras definiciones que se conocen sobre lo que es un p: «cuaderno u hoja volante que sale al público cada semana y contiene noticias de todos los países». Théophraste Renaudot, creador de La Gazzele, en Francia, escribía en 1631: «La Historia es el relato de las cosas ya sucedidas. La Gaceta es únicamente el eco que suena acerca de ellas; la primera está obligada a decir siempre la verdad; la segunda, bastante hace si consigue no mentir. El historiador tiene tiempo para poder aquilatar; el periodista, no». Juan Beneyto escribe: «Periodizar o periodificar consiste en agrupar las ideas, los hechos y los acaeceres en las parcelas determinadas por la cronología. Fundamentalmente, el periódico aparece como un anaquel. Cuando vemos una página-cajón de sastre, falla la aplicación de la técnica periodística. El armado del periódico expresa el conjunto; pero tal expresión no hace sino proyectar un sistema de ideas, en lo externo el confeccionador y en lo interno el redactor».

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Portada de The New York Times con la noticia de la proclamación de la II República Española (15 de abril de 1931).

Impreso que se publica periódicamente y contiene artículos o noticias sobre diversas materias. Diario, publicación que sale diariamente.

Estudio General

Introducción

En el Diccionario de la Academia Francesa de 1684 figura una de las primeras definiciones que se conocen sobre lo que es un p: «cuaderno u hoja volante que sale al público cada semana y contiene noticias de todos los países». Théophraste Renaudot, creador de La Gazzele, en Francia, escribía en 1631: «La Historia es el relato de las cosas ya sucedidas. La Gaceta es únicamente el eco que suena acerca de ellas; la primera está obligada a decir siempre la verdad; la segunda, bastante hace si consigue no mentir. El historiador tiene tiempo para poder aquilatar; el periodista, no». Juan Beneyto escribe: «Periodizar o periodificar consiste en agrupar las ideas, los hechos y los acaeceres en las parcelas determinadas por la cronología. Fundamentalmente, el periódico aparece como un anaquel. Cuando vemos una página-cajón de sastre, falla la aplicación de la técnica periodística. El armado del periódico expresa el conjunto; pero tal expresión no hace sino proyectar un sistema de ideas, en lo externo el confeccionador y en lo interno el redactor».

Desarrollo del periodismo

El s. XIX ofrece, en sus albores, dos novedades principales en cuanto al desarrollo del periodismo: la mayor velocidad con que puede ponerse en contacto el periódico con la noticia, la rapidez con que el periódico llega a manos del lector.

La tinta de imprenta creada por Lorilleux en 1818, el telégrafo eléctrico inventado en 1845, los primeros corresponsales enviados a la guerra de Crimea en 1853-55, la fabricación de la primera linotipia en 1846, la primera rotativa en 1856, la radio en 1900, la radiotelegrafía en 1920, eJ teletipo en 1931, son algunos de los más importantes logros que han facilitado el desarrollo del periodismo y de los periódicos en el mundo. Empresas altruistas, periódico ej., la expedición del periodista Stanley al África, subvencionada por Gordon Bennett, creador de la llamada prensa sensacionalista, buscan eJ prestigio de los periódicos, mejorando sus páginas con más y diversas secciones, a base principalmente de insertar informaciones que interesen a la mayoría; reduciendo el precio de venta de cada ejemplar a medida que se consigue aumentar la tirada y los espacios publicitarios. Así es como el periódico penetra en la masa y procura satisfacer sus necesidades y aspiraciones, de diversa índole, en el campo de la información. Los periódicos se hacen populares en un principio y sensacionalista después; primero con la crónica social y el artículo de fondo; luego con los sucesos, los deportes y el reporterismo.

En 1814 los talleres de The Times adaptan el vapor a una máquina de imprimir que tira 1.100 ejemplares a la hora. Los periódicos quieren estar cuanto antes a la venta. El lector de periódico se beneficia del incremento y mayor rapidez de las comunicaciones en dos sentidos: recibe antes los periódicos, disponiendo de una información más puntual y actualizada de lo que acontece en el mundo y de lo que le interesa conocer; con el incremento y frecuencia de los transportes se desarrollan las comunicaciones sociales entre personas que proceden de lugares distintos, descubriendo unas a otras, mediante las narraciones personales o las impresiones manifestadas en los periódicos, conocimientos, ideas, costumbres y tierras hasta entonces desconocidas.

Historia del periódico

Hasta el s. XIX, los hombres no solían tener más noticias que casi las procedentes del ámbito de su residencia. Eran una excepción los marineros, militares, comerciantes y los representantes diplomáticos o consulares. Hasta el nacimiento formal de la prensa periódica -relaciones, gacetas, periódico- la sociedad estaba supeditada a proporcionarse la información a través de estos dos canales principales: información del tiempo pasado que era reflejada en los libros de Historia, información del tiempo futuro que ofrecían los horóscopos, almanaques, etc. Los periódicos anteriores al s. XIX han de ser considerados como precedentes.

El Gran Piscator de Salamanca, de Torres Villarroel, se cita como ejemplo de cauce de información del futuro. Los hombres anteriores al s. xix vivían casi inmovilizados en relación con el acontecer en el tiempo que para ellos era presente. No conocían la actualidad noticiable porque carecían del medio, el periódico, que diera a conocer las noticias y divulgara las informaciones. El periódico nace, fundamentalmente, para ser acta viva del tiempo presente. Y el periodista será quien dé testimonio en ese medio, con veracidad, objetividad y puntualidad, de todo cuanto sucede en su tiempo, a la vez que hace pensar a los lectores, al interpretar la actualidad noticiable con vistas al mañana, con interés para la mayoría.

El periódico, al nacer, tiene unas características principales: es literario, recreativo o científico. En el presente, se caracteriza por: ofrecer un contenido informativo amplio y diverso, motivar actitudes en la opinión pública, guardar una estrecha relación con el desarrollo económico y social, el perfeccionamiento de las técnicas publicitarias y mayor atención a la información gráfica, la incorporación de la electrónica al proceso técnico de composición, diagramación, impresión y circulación. Estas características crean exigencias, que sirven también para otros medios de comunicacin de masas: defensa del derecho humano a la información, participación de la opinión pública en el desarrollo de la información a ella destinada, participación de los lectores y de los periodistas en una más ágil concepción de la empresa periodística, proceso acelerado de aculturalización de la masa a través de los medios de comunicación, creación de una deontología y de una moral, de rango internacional, para los medios de comunicación.

Si en China está el origen informal de la imprenta, el origen formal de los periódicos se encuentra en Italia e Inglaterra, fundamentalmente, durante el s. XIII aprox. Esos incipientes periódico son hojas manuscritas que relataban lo que habían visto u oído unos enviados especiales, durante su visita a otras regiones y países. Estos periódicos, que generalmente ofrecían noticias económicas y políticas, estaban sostenidos por los reyes, los nobles y los grandes burgueses. El nacimiento de la imprenta con Gutenberg sirve para acelerar el desarrollo de este periodismo volante. 3. Primeros periódicos. En España, La Gaceta de Madrid se publicó por vez primera en 1661 y comenzó a ser diaria en 1785. Los periódicos más antiguos de España son: Diario de Barcelona. Aparece el 3 octubre 1792. Faro de Vigo. Se publica por vez primera el 3 noviembre 1815. Norte de Castilla. Aparece el 29 diciembre 1854. Las Provincias. Nace el 31 en. 1866. Diario de Cádiz. Desde el 16 jun. 1867 sale diariamente. Der Relazionenn es el primer diario editado en Alemania en 1588. Daily Couranl (1712), Diario Noticioso (Madrid 1758), Le f ournal de Paris (1777) y The Times (1788) son los títulos de los primeros y más importantes diarios que se publicaron en Europa.

La imprenta llegó a tierras iberoamericanas a los 73 años de su invención y a los 41 años aprox. de haberse descubierto el continente. Hacia fines de 1539 Juan Cromenberg introduce la primera imprenta en México. En 1542 aparece en la ciudad de México, impresa por Juan Pablos Bressano, obrero empleado de Cromenberg, una hoja volante que trataba de «la relación del espantable terremoto que nuevamente ha acontecido en la ciudad de Guatemala: Es cosa de grande admiración y de grande exemplo para que todos nos enmendemos y estemos apersibidos para quando Dios fuere servido de nos llamar». El seísmo ocurrió del 10 al 11 sept. 1541.

A partir de 1594 empiezan a publicarse en Lima las llamadas Relaciones, que se caracterizan por no tener un título constante y una periodicidad diaria. Las relaciones y noticiarios son los antecedentes históricos más remotos que se conocen de los periódicos iberoamericanos. El primer periódico de América, tesis a la que se oponen algunos autores, se publica en 1696, en México, y se llama Mercurio Volante. En 1722 nace La Gaceta de México, fundada por el sacerdote Juan Ignacio Castorena y Urzúa. Se publican seis números. Cambia su nombre por el de Mercurio de México y desaparece en 1742. En Guatemala aparece en 1729 La Gaceta de Goathemala. Deja de publicarse en 1731.

En 1715 se funda en Lima La Gaceta Reimpresa, inspirada en La Gaceta de Madrid. Desaparece a fines del s. XVIII. La Gaceta de La Habana aparece en Cuba en 1764. También en fecha aproximada se publica El Pensador. El Papel periódico de La Habana se publica a fines del s. XVIII bajo el gobierno del capitán general Luis de las Casas, «manifestando sus autores prevención en contra de los bailes públicos y castigos corporales en las escuelas». En 1875 aparece en la actual república de Colombia Aviso de Terremoto y Gaceta de Santa Fe de Bogotá. El 9 feb. 1791 se publica el Papel periódico de Santa Fe de Bogotá. Desde el 2 en. 1791 hasta 1795 se edita El Mercurio Peruano. De 1790 a 1794 se publica en la capital peruana El Diario de Lima.

La mayoría de los países iberoamericanos, 30 años antes de la independencia, se caracterizan por disponer de una prensa en la que se prodigan los artículos sobre la libertad, la política, la filosofía, etc., firmados con seudónimo, colaboraciones periodísticas que contribuyen a abrir los cauces del progresismo y de la autonomía de las colonias. España siembra los estímulos libertadores desde los periódicos que envía a América. Las causas principales que impidieron el desarrollo de la prensa en América, aún en el s. XVIII, fueron: censura ejercida en los territorios españoles, carencia de utillaje técnico, material para componer e imprimir, dificultad de comunicaciones entre las propias colonias y entre éstas con España y Europa, alto porcentaje de analfabetismo, monopolio informativo establecido por los periódicos editados en España y destinados a las colonias.

Con la independencia, la prensa americana se desarrolla en una multiplicidad de títulos: Telégrafo Mercantil, Rural, Político-Económico e Historiográfico del Río de la Plata, que nace el 1 marzo 1801. Correo del Comercio se funda en Buenos Aires el 3 mar. 1810. La Gaceta de Buenos Aires se publica por vez primera el 7 junio 1810 y se extingue en diciembre de 1821. El Despertador Americano nace en Guadalajara (México) cuatro meses después de iniciado el movimiento de independencia. El Ilustrador Nacional es el periódico más importante que se publica en México en esa época. Diario de La Habana nace en 1811; El Mensajero, en 1809.

The Southern Star es el primer periódico bilingüe de Iberoamérica que aparece en la ciudad de Montevideo en 1807; La Gaceta de Montevideo, en 1810. Primicias de la Cultura de Quito sale el 5 en. 1722. Gazeta de Río de Janeiro nace el 10 septiembre 1808.

La Constitución de Cádiz repercute en América con una proliferación de publicaciones, con el uso y el abuso de la libertad de imprenta. Se puede decir que «la aparición de la imprenta y el periodismo en muchísimos lugares del nuevo Continente surgió casi al mismo tiempo que aparecía un nuevo estado revolucionario americano».

Prensa mundial

En el mundo se publican aprox. unos 10.000 títulos diferentes de periódico cada día. Esos periódicos tiene una tirada global de 300 millones de ejemplares cada 12 horas, sin incluir las ediciones extra, en ocasiones de cuatro a seis al día, que son lanzadas a la calle para cubrir la necesidad de determinadas informaciones de última hora y de carácter sensacional. Son varios, no obstante, los países del mundo que se encuentran en un subdesarrollo informativo al carecer de 100 ejemplares de periódico diarios por cada 1.000 hab. Ideas pesimistas han afirmado que la falta de lectores de periódico se debe a estas probables causas: se está debilitando la fe del hombre en el hombre, cada día es más fuerte la competencia que ejercen sobre la prensa otros medios de comunicación como la televisión y la radio.

Nada más lejos de la realidad. El incremento registrado en la circulación de los periódicos lo justifica la demanda creciente de información, diversa y especializada, a todas horas, y la reducción paulatina del analfabetismo. La imagen, la noticia gráfica, cada vez mejor seleccionada y más frecuente en la prensa, está contribuyendo a la información y aculturalización de las masas. El periodismo gráfico ha situado al lector en el foco mismo de la noticia y está haciendo posible que el lector sepa muchas cosas, pero casi muy poco en concreto de cada una de ellas. La influencia social y política de la prensa y las actitudes y condicionamientos que esa influencia crea en la opinión pública son evidentes en el periódico moderno, concebido como una empresa colectiva; expone ideas colectivas y se dirige a una colectividad. La información que publican los periódicos a partir de 1914 es condicionada y restringida por los Gobiernos. Nacen los primeros obstáculos formales a la libertad de expresión del pensamiento por razones llamadas de Estado. En realidad, la irrupción de la moderna información y de la propaganda política, junto al convencimiento del impacto que los contenidos informativos producían en la opinión pública y el poder creciente de la prensa, fueron las causas más serias que motivaron las restricciones a la libre circulación de la información,Lord Thomson opina que los periódicos actuales deben cambiar o morir. «Todos los periódicos del porvenir deben avenirse a las nuevas actitudes de nuestra sociedad, que atraviesa una fase de rápida evolución». Los nuevos periódicos tendrán que hacerse contando con: técnicas electrónicas de composición e impresión; periodistas formados en la universidad; incorporación de la opinión pública al desarrollo de la información; un periodismo de análisis, de síntesis y de anticipación; un periodismo especializado; directores de periódico y equipos de trabajo que confieran mayor sensibilidad, interés y dinamismo a sus publicaciones; reestructuración de los periódicos provinciales y puesta en marcha de la prensa regional; incorporación del color, de manera cada vez más frecuente y continuada; defensa y garantía del derecho humano a la información y a la libertad de prensa.

Estructura del periódico

La estructura moderna se basa en: las secciones, la organización, la tirada, la publicidad y la difusión y el personal. Las secciones principales son: información nacional, información del extranjero, información local, editoriales y ensayos, crítica, temas de documentación, reportajes, deportes, espectáculos, sucesos y amenidades, además de economía y finanzas y vida cultural y religiosa.

De la importancia del periódico, de la seriedad de sus contenidos informativos, de la clase de lectores y de la tirada de ejemplares, dependerá siempre la calidad de las secciones, su diversificación e influencia sobre la opinión pública. En cuanto a la organización, la empresa periodística tiene estas articulaciones principales: direccióngerencia, redacción, administración, talleres, circulación y venta.

Bernard Voyenne cita el siguiente texto de Hippolyte de Villamessant sobre cómo se hace un periódico: «Un periódico no es necesariamente el esclavo de su público, pero está primordialmente al servicio de este público. Como un almacén bien montado, debe ofrecer -en esos diferentes departamentos que son las secciones- todo lo que su clientela puede necesitar. Además, nada es tan importante para un director experimentado, en uno y otro caso, como conocer las reacciones de los compradores, su satisfacción o su descontento. Pero ¿cómo escucharla palabra de este público, tan extenso como anónimo? Entre otras técnicas destinadas a resolver este problema, los sociólogos contemporáneos han imaginado la del 'pannel', grupo representativo de los lectores o auditores, que se puede interrogar en todo momento».

La tirada de un diario está subordinada a los siguientes elementos principales: técnica (maquinaria, papel, cte.), competencia (títulos, calidad, cte.), ingresos (venta, suscripciones, publicidad, cte.), gastos (redacción, talleres, circulación, promoción). Pero cuando se trata de seleccionar un periódico como medio publicitario, los puntos básicos a considerar son: difusión territorial; clase social, sexo, profesión y edad de los lectores; tirada bruta (números impresos) y neta (números distribuidos por suscripción, venta y gratuitos); precio de los espacios publicitarios según tarifa; calidad de la impresión y otras características técnicas; momento de aparición (hora de distribución, números especiales, cte.).

El periódico moderno ha de ser el resultado de un trabajo concebido en equipo; y ese trabajo en equipo será posible gracias a la coordinación eficiente y responsable entre el personal de redacción, talleres y administración, los dueños del periódico y los propios lectores. Los periódicos no son mejores o peores porque dispongan del último utillaje técnico y de favorables posibilidades económicas, sino gracias a un equipo humano que sea capaz en lo personal y en lo profesional de hacer un trabajo responsable y eficaz, a la par que especializado, en servicio a la comunidad.

Concentración y atomización

La media en Europa es de 270 diarios por cada 1.000 hab. Los primeros lugares los ocupan los siguientes países: Suecia, 490 diarios por 1.000 hab.; Gran Bretaña, 490; Alemania oriental, 456. Francia figura en decimoctavo lugar, con 270 diarios. Le siguen la URSS con 225, Italia con 125, España con 110, etcétera. Los periódicos se han dividido tradicionalmente en: nacionales, provinciales y locales. Frente a tal atomización, una nueva concepción del medio de comunicación impreso ha nacido a la vida de la prensa: el periódico regional. No se concibe ni se edita ya el periódico pensando en unas minorías perfectamente localizadas, sino en una sociedad multitudinaria, desarraigada, con gustos y preferencias cambiantes.

El periódico moderno ha de hacerse con base en unas amplias áreas de necesidades y aspiraciones de la sociedad, en función de su promoción económica y cultural. Están condenados a una muerte inaplazable los que se editan con un utillaje técnico rudimentario, los que alcanzan tiradas ridículas, los que cuentan con una mínima audiencia de lectores, los que con sus contenidos informativos o ideológicos influyen muy poco o nada en las decisiones del Gobierno político, los que presentan sus páginas huérfanas de publicidad, los que pese a todo se esfuerzan en mantener una absurda competencia, en cantidad y calidad, con los grandes periódico nacionales.

Los periódicos regionales y los supranacionales, en las próximas décadas, tendrán plena razón de existir. Pero antes de que ello ocurra habrá que tomar conciencia de una nueva concepción y dinámica del periódico y del periodismo; concepción dinámica del moderno periódico que se basa en: nueva idea de la empresa periodística con participación del capital, de los periodistas y de la opinión; renovación del utillaje técnico innecesario y actualización de las técnicas o procedimientos de desarrollo del trabajo; participación de la opinión pública en el proceso general de la información; hacer un periodismo de anticipación, especialización, análisis y síntesis; vencer el desequilibrio y desfase existente entre la publicidad que fluye a la televisión y la que llega en forma poco generosa a la prensa. Pero los nuevos periódicos, además, tendrán que vencer cada día la fácil y cómoda tentación que supone un trabajo rutinario, burocratizado y falto de ideas.

Confección

Arte de presentar al lector las noticias gráficamente en la forma más atractiva, lógica y conveniente con los criterios de la publicación. Para Dovifat es «la expresión gráfica de la edición de un periódico» (E. Dovifat, Periodismo, II, México 1960, 104).

La confección (también compaginación o diagramado) es el elemento formal que más claramente define la personalidad de un periódico En ella se resuelven problemas de técnica informativa, de opinión, de estética y de índole económica, condensando así todas las facetas del periodismo. Cumple su función informativa en cuanto que ha deofrecer las noticias de forma clara y diferenciada. La valoración de los elementos con que cuenta, para ofrecer preferentemente unos sobre otros, presupone una toma de posición frente a los mismos. El resultado ha de ser agradable al lector, quien de esta forma adquirirá ese producto comercial que es el periódico, hecho éste que atraerá a sus páginas la publicidad de aquellos otros productos de mercado que deseen darse a conocer.

Entendida en este sentido, la confección es un logro del periodismo moderno. Prácticamente hasta finales del s. XIX, el material literario con que contaban los primeros periódicos se ordenaba directamente en el- taller, sin otras preocupaciones que las de evitar la pérdida de espacio. La aparición de los primeros grabados, daguerrotipo y posteriormente la fotografía, fueron creando la necesidad de una distribución armónica que pasó a ser valorativa ante la existencia de un mayor número de noticias provocado por los adelantos técnicos en materia de comunicación.

Elementos de la confección

En la confección entran en juego una serie de elementos fijos y variables. Dentro de las limitaciones impuestas por la infraestructura de una publicación (formato, número de columnas, justificación de las mismas o anchura, cte.), hay una serie de elementos que día tras día ocupan la misma posición: rótulo, membrete y folios.

El rótulo (también título o cabecera) es el nombre del periódico, que aparece generalmente en la parte superior de la primera página. Un buen rótulo ha de ser legible, atractivo, original, y suele manifestar la personalidad de la publicación. El membrete (también careta, en USA Masthead) identifica la publicación. En muchos países, como en España, la ley impone la aparición en él del nombre y apellidos del director, empresa editora, y otros detalles como fecha de fundación, etc. Los folios, último elemento fijo en la confección del periódico En sentido estricto, el folio no es sino el número de la página; en el uso periodístico, el folio incluye la ciudad y fecha de publicación, y nombre de la misma. El folio se coloca, por lo general, en cabeza de la página, bien distribuido a lo largo de toda ella, o en una esquina; a veces va al pie.

Existen otros dos elementos, que con reservas podrían ser incluidos entre los fijos, y que son el logotipo y las cabeceras de columna. El logotipo presenta una página o cuadernillo. Sus características se ajustarán al tema que introduce (página femenina, deportes, literatura, cte.); el rótulo de la publicación suele aparecer en él, como si se tratara de una nueva primera página. Las cabeceras de columna o sección suelen consistir en una o dos líneas compuestas en tipografía y recuadradas, diferenciadas del resto de los titulares por medio de cualquier técnica, como el uso de tramas, clichés fotográficos, etc. Una vez fijados estos elementos, ajenos a la actualidad cambiante de cada día, toda publicación, con arreglo a su estilo peculiar, ha de conjugar los elementos variables: texto y titulares, ilustraciones, blancos y publicidad.

El texto es el elemento esencial, excepto en determinadas publicaciones gráficas que se hojean, no se leen. Siendo la base del periódico, por lo general, hay que hacerlo legible, una vez supuesta su comprensibilidad. Para ello se evitarán las grandes masas grises producidas por la impresión tipográfica, mediante el uso de espacios blancos, fraccionando el texto con ladillos o epígrafes, y siempre utilizando un adecuado cuerpo o tamaño en la composición. Los tipos o caracteres de imprenta se miden tomando por unidad el punto Didot (1 punto equivale a 0,376 mm.).

Al confeccionar un periódico han de tenerse en cuenta tres modos de lectura: continua, discontinua y global. En el primer caso, se sigue línea a línea un artículo o escrito cualquiera, desde el principio hasta su terminación. Es la propia de los libros o artículos periodísticos en cuanto contienen algo de interés para el lector. Por el contrario, en la lectura discontinua (diccionarios, anuarios, anuncios por palabras) se busca un dato concreto, que la vista selecciona entre otros varios ordenados convencionalmente. Por último, la lectura global pretende captar un contenido diverso al primer golpe de vista. Para ello han de ordenarse los diversos elementos de forma tal que se facilite el impacto. La distribución de una maqueta publicitaria o la primera página de un periódico, por lo general, tienen esa finalidad. Como fácilmente puede deducirse de la propia experiencia, el periódico, en su totalidad, es objeto de esas tres formas de lectura simultáneamente. El confeccionador, por tanto, habrá de realizar su trabajo sirviendo las exigencias de cada una de ellas.

Los titulares, segundo elemento variable enumerado, serán instrumentos eficaces del confeccionador para atraer la atención del lector a un punto determinado. Dentro de una armonía general en los caracteres empleados, cada uno de ellos habrá de ser claro y distinto. Las ilustraciones, fotografías, grabados, etc., pueden tener cabida como material meramente ilustrativo del texto, o como testimonios verdaderos con entidad propia. En cada uno de ambos casos requerirán un tratamiento diferente.

La publicidad, especialmente en las páginas interiores del periódico, condiciona el espacio redaccional y, por tanto, la confección. Siguiendo el criterio generalmente aceptado de diferenciación de ambos espacios, publicitario y redaccional, en una página que contara con información y publicidad a partes iguales, se ordenaría esta última a partir de la base. El blanco (superficie de papel no impresa) es un descubrimiento reciente de la confección, un nuevo elemento que resalta lo que enmarca, proporciona descanso a la vista y presta armonía al conjunto. Función similar desempeñan los elementos decorativos impresos en color (tramas, orlas, etc.).

Estilos de confección

No hay reglas fijas. Dentro de las limitaciones impuestas por el tamaño (standard o tabloide), el trabajo está en función de los elementos variables con que cuente el confeccionador. Generalizando, puede hablarse de los cuatro tipos siguientes de confección.

a) Formación equilibrada. Basada en el diseño simétrico de la plana y en la armonía de los tipos usados. Poco funcional, pero elegante en su resultado. El efecto total de horizontalidad o verticalidad dependerá de qué titulares y grabados se dispongan a medidas superiores del ancho de las columnas o no.

b) Formación de enfoque. Se distribuye el material siguiendo las diagonales de la plana. Puede ser descendente (si se sigue la que va del extremo superior izquierdo al inferior derecho, lo más usual) o ascendente (el inferior izquierdo al superior derecho). Es la formación más funcional para un periódico de tamaño standard, ya que la vista del lector sigue precisamente esas direcciones al enfrentarse con la página. No obstante, la primera zona de la plana en que la vista se detiene es la parte superior de las dos últimas columnas de la derecha, hecho éste que inspira la siguiente formación.

c) Formación de abrazadera. Se centra el interés en el cuadrante superior derecho de la plana mediante caracteres destacados y la disposición de los titulares del resto de la parte superior de la plana, que como líneas de fuerza conducen la vista hasta el espacio señalado.

d) Formación quebrada. Llamada también de circo. Se pretende evitar toda simetría, mediante la disposición absolutamente irregular de todos los elementos. Composición, titulación y grabados se presentan «con la vocinglería de un circo de tres pistas» (F. Bond, Introducción al periodismo, México 1965, 219).

Titulación

Arte de encabezar las informaciones, crónicas o artículos en general de una publicación. La titulación nació con el periodismo, si bien en las primeras gacetas los titulares no servían más que para separar unas informaciones de otras, sin otro interés publicístico y careciendo de todo relieve tipográfico. Hoy, sin embargo, constituyen uno de los principales elementos del periódico, tanto tipográfico, como estético y aun político.

El titular ha de condensar el texto que le sigue, agotando su esencia en el menor número de palabras posible. Su función, además de captar el interés del lector, es la de informar, al mismo tiempo que se ofrece un criterio valorativo dentro del conjunto de una página impresa. El titular es, pues, como una definición o descripción condensada de la noticia.

La titulación en un periódico es tarea del redactor-jefe. Normalmente, las colaboraciones de tipo literario, novelas, etcétera, tienen un epígrafe o título dado, como sucede en las secciones fijas. Sin embargo, no es éste el caso general. Los eventos reseñados han de ser ofrecidos en síntesis al lector, presuroso por captar de un solo golpe de vista lo más notorio de la actualidad.

Los diferentes modos, de fondo o formales, de titular, definen los diversos tipos de prensa. La prensa sensacionalista utiliza la titulación de forma peculiar, destacando los hechos más cargados de elementos de interés humano (sangre, sexo, violencia, dinero) de forma atrayente para su público, al mismo tiempo que se sirve de caracteres (tipos de letra) gruesos y compuestos a gran tamaño. De la misma noticia, un periódico informativo destaca el hecho más importante, mientras que el órgano de un partido subraya lo más acorde con los intereses a que sirve.

Requisitos de un titular

La titulación, exigida en parte por las grandes tiradas, y ligada en su nacimiento a la prensa amarilla norteamericana (v. PERIODISMO VII), cuyos hallazgos fueron introducidos en Europa por lord Northcliffe, se basa en criterios y normas de valor puramente empírico. Sólo sobre esta base se puede generalizar y fijar unos principios o requisitos que determinen un buen titular.

1) Precisión. El titular ha de resumir el contenido de lo que se comunica con el menor número posible de palabras. Esta cualidad exige al redactor un profundo conocimiento del idioma manejado, a fin de hallar entre los sinónimos de una palabra el de mayor poder expresivo.

2) Comprensibilidad. Su sentido ha de ser captado directamente por un público indiscriminado. Para ello se usará siempre de un estilo directo, con la fuerza que confieren los verbos usados en la forma activa, modo indicativo, y generalmente en el tiempo presente. En un titular difícilmente cabe una terminología excesivamente culta o técnica, como tampoco es permisible el uso de interrogantes. El periódico está hecho para responder a las preguntas del lector, no para hacerlas.

3) Legibilidad. Si la comprensibilidad hace referencia al contenido, la legibilidad se dirige a la forma. Entendemos por legibilidad el factor que influye en la comprensión por parte del lector, alcanzándose la perfección cuando éste no sea consciente de que está leyendo. Es, pues, el grado de funcionalidad referido a la presentación tipográfica de un escrito. Si en todo caso interesa que la atención del lector no se gaste en el vehículo, que es el trabajo de imprenta, para llegar más fácilmente al contenido de la comunicación, en el caso de la titulación este factor tiene especial importancia. Ha de cuidarse el empleo de unos tipos de letra de fácil y rápida lectura, la distribución idónea dentro de un espacio determinado, su extensión, etc.

4) Carácter informativo. El titular de una información o reportaje es la quintaesencia de su lead (párrafo inicial que responde a las preguntas ¿qué?, ¿quién?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿por qué? que sobre todo hecho noticiable pueden formularse). Habrá ocasiones en que un buen titular responda solamente al qué, mientras que en otras el dónde o el cuándo se harán imprescindibles.

Elementos

Un titular completo consta de varios elementos, si bien frecuentemente queda reducido a uno: el título. Dichos elementos o partes del titular son:

1) Sobretítulo. Epígrafe corto que precede al título. Generalmente adelanta el quién o el dónde de la noticia, permitiendo así al título un mayor poder expresivo. El sobretítulo se compone en caracteres más pequeños y va alineado a la margen izquierda del titular. El espacio blanco que deja libre aumenta el efecto del título. El sobretítulo debe estar redactado de forma que, conservando el mismo valor, pueda ser leído antes o después del título propiamente dicho.

2) Título. Parte principal del titular y, frecuentemente, la única. Da el qué de la información. Si el titular es la quintaesencia de la noticia, el título es el centro del titular.

3) Subtítulo. Sigue al título, completándolo. Se presenta en caracteres más pequeños que éste y, frecuentemente, se utiliza más de uno.

4) Sumario. Enumera los puntos principales tratados en el texto. Hoy está en ligero desuso. Los ladillos que cortan un texto, titulando cada párrafo, no son sino una especie de sumario que cumple también funciones estéticas (evitar largas tiras de plomo).

Formas

Los titulares constituyen uno de los elementos básicos de una página, desde el punto de vista de su confección. Un titular rodeado de blanco (espacio sin imprimir) será más claro y legible que si se presenta encerrado entre texto. Efecto similar de claridad se conseguirá eligiendo una distribución ideal de sus elementos y los tipos de letra más convenientes.

El título puede adoptar las formas siguientes:a) Línea llena. La más sencilla y antigua. Una o más líneas que forman un bloque compacto y ocupan toda la justificación (anchura) del titular. Variante de esta forma son las líneas centradas respecto a ambas márgenes.

b) Escalonado (también, progresivo). Cada línea va desplazada hacia la derecha respecto de la anterior, de forma que la primera queda alineada a la izquierda y la última a la derecha.

c) Pie de lámpara (también, pirámide invertida). Consta de tres líneas centradas, cada una más corta que la anterior.

d) Párrafo francés (también, sumario). Empleado preferentemente en subtítulos y sumarios. La primera línea es completa y el resto de las líneas van sangradas -desplazadas- a la izquierda (con un espacio en blanco).

e) Bandera. Alineado a la izquierda, o a la derecha. Las líneas terminan irregularmente por el lado contrario. Es considerada hoy la forma más funcional.

Tipos utilizados

Fundamentalmente, en la prensa diaria, se emplean tres familias o grandes grupos de letras: romana, grotesca y cursiva, con variedades dentro de cada una de ellas. Los caracteres romanos están inspirados en la epigrafía clásica romana; son tipos dibujados geométricamente. Bodoni, Elzevir y, en España, Ibarra, fundieron tipos de escritura romana, que se caracterizan por la clara definición de sus perfiles. Las grotescas, o griega, son de trazo continuo y uniforme. La más empleada en la titulación es la llamada palo seco. Si bien la elegancia no es su primera cualidad, sin embargo, se considera con mayor índice de legibilidad que las anteriores. Las cursivas, inspiradas en la escritura de Petrarca, tienen el trazado similar a las romanas, caracterizándose por inclinarse hacia la derecha en el sentido de la escritura.

Cada familia de tipos tiene su propia personalidad y medidas diferentes. Así, la romana, por su armonía, es propia de periódico dirigidos a un público culto, mientras que las páginas deportivas o la prensa sensacionalista hará uso de grotescas. Una vez tenido en cuenta que es mayor la legibilidad de los títulos compuestos en caja baja (minúsculas) que en versales (mayúsculas, o caja alta), hay que calibrar el título (comprobar que es posible su realización, tipográficamente, en el espacio disponible).

Periodismo

Un periódico se califica por la materia de que trata o la clase de público al que se dirige. Así, puede ser político, religioso, científico, literario, teatral, deportivo, pedagógico, social, etc.

Los periódicos de información tratan de toda clase de materias para llegar a todos los ámbitos e interesar al gran público. Corrientemente se reserva el nombre de periódico a las publicaciones diarias por medio de la imprenta, llamadas también diarios, y el de revistas a los periódicos que se editan cada semana, mes, año, etc., en fecha fija.

La confección de un periódico o diario requiere trabajos de redacción, a cargo de un cuerpo de escritores y empleados, e información, facilitada por agencias que a menudo tienen ramificaciones en todo el mundo, o por corresponsales y gacetilleros a sueldo del propio periódico, y transmitida por correo, teletipo, teléfono, telefoto, internet, telefonía móvil, etc.

Redactores especializados tienen a su cargo secciones fijas de crítica e información (letras, artes, espectáculos, ciencias, deportes, etc.), mientras especialistas no afectos a la organización del periódico, llamados colaboradores, envían sus trabajos con mayor o menor asiduidad.

Suele encabezar el texto el artículo editorial o de fondo, que refleja el pensamiento de la dirección. Intercalados en el texto o en páginas especiales se incluyen los anuncios comerciales, y en sección aparte los avisos y comunicados de carácter oficial o particular. Económicamente los periódicos se sostienen por la suscripción, la venta callejera, los anuncios comerciales, las cuotas de protección, las gacetillas de pago, etc. Se distribuyen durante las primeras horas hábiles de la mañana, a mediodía o a la entrada de la tarde. Los más importantes lanzan varias ediciones a diferentes horas, y cuando las circunstancias lo requieren se hacen ediciones extraordinarias.

Historia

Antecedentes de los periódicos modernos fueron los relatos de los principales hechos del año que los pontífices de la antigua Roma exponían escritos en una tabla blanca; las actas que Julio César hacía enviar a los funcionarios alejados de Roma; las informaciones de los comerciantes y viajeros de la Edad Media, etc.

La primera publicación de carácter periódico fue la Gazette de France, fundada en 1631 por Théophraste Renaudot, protegido del cardenal Richelieu, quien la empleó como instrumento de su política, y lo mismo hicieron con ella los gobiernos sucesivos. La Gazette se publicó hasta 1915.


El periódico más antiguo de Venezuela deja de circular temporalmente por falta de papel


Con propósitos semejantes de “dirección política”, se fundaron el Post-och Inrikes Tidningar (1641), en Suecia; la London Gazette (1665), en Gran Bretaña, y la Gaceta de Madrid (1697), en España. Para algunos esta última fue fundada en 1624 por Andrés Almansa de Mendoza, hombre de confianza de Felipe IV de España. En Alemania el periódico más antiguo fue el Frankfurter Zeitung, con antecedentes en el periódico de Egonoff Emmel, de 1615, y en Italia I Succesi del Mondo, de 1645, precedente de la Gazzetta ufficiale del Regno d’Italia.

Sin embargo, no todos los periódicos de aquella primera fase fueron órganos oficiales. Los nacionalistas de los Países Bajos, en su lucha contra España, tuvieron sus periódicos de información, y también la burguesía francesa en su lucha contra la monarquía, o el partido whig, en Gran Bretaña (The Spectator, 1711).

El primer periódico diario apareció en Gran Bretaña, el Daily Courant, publicado de 1702 a 1735; The Times, uno de los de mayor tirada hoy en día, apareció en Londres en 1785. Aunque precedido por publicaciones oficiales, el New-England Courant (1721) de James Franklin fue el primer periódico independiente de las colonias británicas en Norteamérica. En España el más antiguo fue el Diario de Barcelona (1792). Cataluña había tenido, con anterioridad, su Gazeta vinguda a esta ciutat de Barcelona, en 1641.

Hacia 1800, los principios de una prensa libre y una fórmula básica para periódicos tanto serios como populares estaban echando raíces en toda Europa y en gran parte de EE.UU. Con la expansión imperialista de las potencias europeas, los periódicos de estos países adquirieron gran importancia y difusión, y aparecieron el corresponsal y el reportero gráfico que mandaban sus informaciones desde el extranjero. En el s. XIX, el número de periódicos en EE.UU. y su circulación aumentó considerablemente, debido a la existencia de un número mayor de personas alfabetizadas, una demanda cada vez mayor, precios más bajos y avances tecnológicos en la tipografía, la impresión, las comunicaciones y el transporte. A fines de ese siglo, los periódicos habían adquirido un gran poder.


40 años de la dimisión de Nixon por el escándalo Watergate


La competencia por acaparar la atención de los lectores a menudo llevó al sensacionalismo y, en el s. XX, dio origen a las publicaciones conocidas como la prensa amarilla. Desde 1900, la publicación de periódicos ha aumentado enormemente en todo el mundo; en los países más grandes, se ha consolidado gracias a los conglomerados de medios de comunicación o por medio de las adquisiciones de periódicos más pequeños por parte de otros más grandes.

Los principales periódicos españoles en el s. XIX fueron: La Época (1849), El Telégrafo (1858), El Imparcial (1867), La Correspondencia de España (1859), El Correo Catalán (1876), La Publicidad (1878), La Vanguardia (1881), El Noticiero Universal (1888), entre otros. En los primeros años del s. XX se fundaron en España algunos diarios como ABC (1905), El Sol, La Voz, El Debate y, después de la Guerra Civil Española de 1936-1939, aparecieron Ya, católico, Arriba, falangista, Pueblo, sindicalista, y Solidaridad Nacional. Con la recuperación de las libertades democráticas, desaparecieron los periódicos dependientes del Movimiento Nacional y aparecieron otros nuevos como El País (1976), El Periódico de Catalunya (1976), Diario 16 (1976), El Mundo (1989), etc. En América Latina, que publicó sus primeros periódicos en el s. XVIII (Gaceta de México, 1722, y Gazeta de Lima, 1743), los principales actualmente son: La Nación, La Prensa, Clarín y La Razón, en Argentina; El Mercurio, en Chile; La Prensa, Excelsior, Novedades y El Universal, en México.

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